El hierro es un nutriente fundamental para el cuerpo que se obtiene de los alimentos. Una principal causa del déficit de hierro suele estar relacionada con la mala absorción o con una ingesta insuficiente del mismo en la alimentación, dependiendo mucho de la dieta de cada persona.
El déficit de hierro evoluciona de forma paulatina pasando por cuatro etapas:
- En una primera etapa disminuyen las reservas de hierro que tenemos almacenadas
- Si no se repone este depósito de hierro, no hay suficiente hierro en la sangre
- La falta de hierro en la sangre hace que no se pueda formar hemoglobina, necesaria para la formación de glóbulos rojos o hematíes.
- La disminución de los hematíes en la sangre origina anemia y aparecen los síntomas asociados a la misma.
Encontramos dos grupos de alimentos que son ricos en hierro:
- Alimentos ricos en hierro de origen animal:
- Carne (especialmente la carne roja), el pescado (sobre todo el pescado azul) y los huevos. El hierro de origen animal se absorbe mejor en nuestro intestino, de forma que mejora de forma más eficiente los depósitos de hierro.
- Alimentos ricos en hierro de origen vegetal:
- Legumbres (guisantes, lentejas), cereales enriquecidos con hierro, vegetales de hoja verde como las acelgas o las espinacas y frutos secos como las almendras o las nueces.
Además, debemos tener en cuenta que los alimentos ricos en vitamina C, favorecen la absorción de hierro como por ejemplo: las fresas, los cítricos o los tomates. Tomarlos junto a los alimentos ricos en hierro favorece que la ingesta de los mismos sea más efectiva para recargar nuestros depósitos.7